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Narcos Famosos

La Sangrienta Guerra entre El MAYO ZAMBADA y Los ARELLANO FÉLIX

En medio de un mundo marcado por la intriga y la rivalidad, existe una historia cautivadora de poder, amistad y traición.

Ismael Zambada, un comerciante de droga en Los Ángeles, se adentra en una relación compleja con Los Arellano Félix, con quien comparte la frontera de Tijuana.

Lo que comenzó como una amistad y colaboración, pronto se convierte en un enfrentamiento mortal cuando uno de los bandos ambiciona el control absoluto de la frontera.

A lo largo de los años, se desencadenan eventos cargados de tensión, desde enfrentamientos armados hasta atentados y persecuciones, poniendo en peligro a sus seres queridos y forjando un destino lleno de giros inesperados.

Acompáñame a lo largo de este artículo para descubrir cómo estas poderosas organizaciones colisionan en un mundo donde la lealtad es frágil y la traición acecha en cada esquina.

También puedes disfrutar del video de este artículo donde te narro lo mismo que leerás aquí.

Índice

Una Amistad que Se Rompe

Ismael Zambada, alias el mayo, el MZ, el padrino o el señor del sombrero, se inició en el negocio en el año 1977 en Los Ángeles, California, donde se dedicó a la venta de mota y viajaba constantemente a ambos lados de la frontera sin ningún problema.

En 1982, decidió trasladarse a Tijuana con su esposa chayito y sus hijos y aunque la mudanza representaba un cambio de escenario, su vida seguía siendo un ir y venir entre ambos lados de la frontera.

Por su parte los Arellano, son originarios de Culiacán, pero en 1976, a la edad de 24 años Benjamín se mudó a Tijuana y Ramón lo hizo en 1979, a la edad de 15 años ya que su madre decidió enviárselo a su hermano porque decía que era ingobernable.

En un principio, Zambada y los aretes forjaron una amistad sólida y ambos compartían la frontera de Tijuana con los Estados Unidas, la cual utilizaban para pasar la merca.

Y tanta era su amistad que, Zambada le pidió a Benjamín que fuera el padrino de bodas de su amada hija María Teresa y unos años mas tarde que fuera el padrino de bautizo de su hijo Serafín y de su hija Teresita.

Sin embargo, en propias palabras del mayo, todo cambiaría cuando a los aretes se les metió la idea en la cabeza de ser los dueños absolutos de Tijuana.

Lo que alguna vez fue una amistad sincera se convirtió en un conflicto desgarrador y lleno de rivalidad.

El Inicio de la Guerra

En el año 1989, Benjamín le celebro el cumpleaños número 41 a su compadre Ismael, en el conocido club Britania en Tijuana.

Guzmán, quien estaba invitado a la celebración no pudo asistir y en su representación envió a su gran amigo Armando López alias el rayo.

Este llegó totalmente borracho y cuando la seguridad del lugar le negó la entrada por falta de invitación comenzó a insultarlos y a armar un escándalo.

El mon salió entonces para ver lo que estaba pasando y tomó como una falta de respeto la actitud del rayo, así que sin dudarlo sacó su pistola y lo mandó para el otro lado.

Tras este hecho, Ismael, Amado, Joaquín, el güero y los aretes se reunieron en distintas oportunidades en Ciudad de México, para analizar lo que había pasado y llegaron a un acuerdo que evitó que los problemas escalaran a un nivel superior.

Pero la efímera tregua que acordaron pronto se desvaneció, ya que en el año 1990, la determinación del mon se impuso y ordenó a sus hombres mandar a mejor vida a Zambada ya que este se negaba a pagar una deuda de 20 millones de dólares que tenía con ellos.

Los hombres fueron en búsqueda de Ismael y por pura casualidad se lo encontraron durante el día en pleno centro de Tijuana.

Comenzaron entonces a discutir si debían darle piso en ese momento o esperar a que llegara la noche cuando no hubiera ningún testigo de por medio.

Y fue tanta su indecisión que cuando llegaron a un consenso ya Zambada había logrado escapar.

Los Arellano no Respetan a la Familia

Tras el fatídico incidente, los problemas entre Ismael y los temibles aretes alcanzaron proporciones inimaginables, traspasando incluso los límites del respeto familiar.

Durante el año 1991, el mayo sorprendió a su amado hijo Vicente alias El Vicentillo, quien era la luz de sus ojos, con un espectacular Mustang convertible para que conquistara las calles de California y Tijuana.

Pero tan solo unos días después de haber comprado el vehículo, los aretes mandaron para el otro lado a dos socios del mayo y lo culparon del suceso para crearle problemas con sus aliados.

Esta situación puso en alerta a Zambada, quien actuó con astucia y decidió enviarle un nuevo auto a su hijo, esta vez blindado, y le dio ordenes precisas de que no fuera a ningún lado sin él.

El vicentillo, como buen hijo, siempre acataba las ordenes de su padre al pie de la letra y ese respeto hacia su progenitor fue lo que le salvó la vida.

Quince días después, el vicentillo salió de su casa para recoger a su novia Zynthia, cuando de repente una camioneta van le cerró el paso y una persona armada se bajó de ella.

El hombre intentó por todos los medios abrir la puerta del piloto, pero el vicentillo con su instinto de supervivencia logró cerrar con seguro e inmediatamente pisó el acelerador.

Mientras el Vicentillo se alejaba, pudo escuchar una ráfaga que impactó en uno de sus vidrios y lo astilló.

Y precisamente fue el blindaje del auto lo que lo salvó ya que el proyectil se dirigía directamente a su cabeza.

Cuando Ismael se enteró de lo sucedido, instintivamente llamó al mon para reclamarle, pero este lo negó todo.

Dijo que no sabía del suceso y que no tenía nada que ver, sin embargo, el vicentillo le dijo que estaba mintiendo porque él había escuchado claramente la voz de Ramón.

Esa fue la primera vez, pero no la última que, El Vicentillo tuvo un enfrentamiento frente a frente con la muerte y ni siquiera supo si lo que querían era levantarlo o mandarlo para el otro lado.

La Vida del Vicentillo corre Peligro

Zambada decidió entonces enviar a su esposa y a sus hijos a Culiacán, donde pensaba estarían más seguros ya que era la zona que su organización controlaba.

Sin embargo, no podía estar más equivocado, la realidad cruel demostró que no estarían 100% a salvo en ningún lado ya que los tentáculos de sus enemigos se extenderían hasta donde fuera que se escondiesen.

El Vicentillo vivía en la casa de su hermana mayor María Teresa y de su cuñado Javier Diaz.

Entonces un día, alguien llamó a la puerta y el vicentillo se dirigió a abrirla con su pistola fajada en la cintura sin sospechar que lo aguardaba una trampa mortal.

Justo al momento de abrirla sintió un duro golpe en su rostro y pudo divisar a dos sujetos que intentaban entrar a la casa.

El Vicentillo, con mucha valentía pudo reaccionar rápidamente y con todas sus fuerzas logró cerrar la puerta, pero la mano de uno de los sujetos quedó con el arma empuñada entre la puerta quien logró jalar el gatillo.

Afortunadamente, la ráfaga no impactó al hijo de Zambada, quien una vez más estuvo a punto de pasar a mejor vida a manos de los aretes.

La Venganza del Mayo Zambada

Al cabo de un tiempo le tocaría el turno a Ismael, ya que el 8 de noviembre de 1992 intentó junto a Joaquín y al güero mandar para el otro lado a los aretes.

El hecho ocurrió en la discoteca Christine ubicada en el hotel Krystal, donde se encontraba el mon junto a su hermano Francisco Javier alias el tigrillo.

Los sinaloenses tenían conocimiento de que los hermanos estarían en esa discoteca y mandaron a su gente a fumigarlos.

Milagrosamente, el mon pudo salir ileso y Zambada se lamentó del hecho de que no lo mandaran para el otro lado ya que lo consideraba un enemigo peligroso.

Pero lo que mas molestaba a Ismael, era el hecho de no poder usar la frontera de Tijuana para pasar la merca a pesar de haber invertido capital y gente en crear tanto en esa ciudad como en Los Ángeles una estructura para el narcotráfico.

Amado Carrillo Intenta Acabar con la Guerra

Dos meses después, en enero de 1993, Amado fue junto al vicentillo a visitar a Benjamín a una de sus casas de seguridad para hablar de los problemas con Zambada.

Carrillo le dijo a Vicente que se mantuviera junto a él todo el tiempo y que no se preocupara por nada.

El min saludó a Amado y se sorprendió al notar la presencia del hijo de su enemigo en el mismo lugar.

Y con voz firme demandó respuestas con una pregunta directa.

¿Qué haces aquí? Le dijo el min

El está conmigo, él no hace nada aquí, él solo está conmigo. Replico Amado sin vacilar.

Los capos se sumergieron en una conversación candente y el min le pidió a Amado que se uniera a ellos para borrar del mapa a los sinaloenses.

Pero Carrillo rechazo la propuesta, argumentando que aquellos problemas eran fruto de sus propias acciones y que si querían mandar para el otro lado a Zambada, primero tenían que borrarlo a él.

La situación llegó entonces a un punto tal de tensión que, el min perdió el control y comenzó a gritarle insultos al Vicentillo y a decirle que borraría a su padre, a Guzmán y al güero y que se iban a arrepentir por lo que le hicieron a sus hermanos en la discoteca Christine.

Por su parte, el vicentillo no pronunció ninguna palabra y simplemente se quedó mirándolo.

La reunión terminó alrededor de la una de la madrugada y a esa misma hora Amado y Vicente se dirigieron rápidamente al aeropuerto para abordar un vuelo hasta Hermosillo.

Ni siquiera pasaron por el hotel a recoger sus cosas porque Amado no confiaba en Ramón.

Aunque no había estado presente en la reunión, Carrillo sabía que había estado vigilando la casa y temía que hiciera algo en contra de él y del vicentillo.

Los Arellano se Convierten en los mas Crueles

Siendo su hijo predilecto, su príncipe y la luz de sus ojos, los aretes intensificaron la búsqueda contra el Vicentillo en el año 1993, ya que se dieron cuenta de que era el punto débil de Ismael.

Así pues, mientras Vicente luchaba por mantenerse con vida, los aretes decidieron mostrar todo su poder mandando para el otro lado a casi todos sus ex compañeros de la preparatoria.

Haber jugado en su mismo equipo de futbol o simplemente haber pasado una tarde con él, era razón suficiente para que el mon enviara a su gente a darte cacería.

Ese mismo año, el mon le puso precio a la cabeza del MZ. Respaldado por su hermano min ofrecían 3 millones de verdes a aquel que fuera capaz de llevar a cabo tan difícil tarea.

Y el osado que se atrevió a realizar la vuelta fue un hombre llamado Ramiro Ramírez, a quien se le pagó la mitad del trabajo por adelantado.

Sin embargo, el desafío resulto más arduo de lo esperado. Había pasado más de un año y el MZ seguía respirando, Ramiro decía que la vuelta era muy complicada porque Ismael no se dejaba ver y nunca permanecía mucho tiempo en el mismo sitio.

Y a pesar de haberle pagado el monto completo de 3 millones, Ramiro nunca pudo completar la vuelta.

Una Bomba para el Mayo

Pero los aretes no se daban por vencidos. En el año 1994, Zambada recibió una invitación a una lujosa celebración en el prestigioso hotel Camino Real de Guadalajara

Se trataba de los mágicos 15 años de la hija de uno de sus socios en el negocio y todo estaba preparado para una noche inolvidable.

El ambiente se llenó de encanto y emoción cuando los Coyonquis y los Huracanes del Norte comenzaron a entonar sus melodías cautivadoras.

Cerca de 300 invitados se congregaron en el lugar, entre los que se encontraban varios comandantes de la PJF.

La noche prometía ser una fiesta deslumbrante, sin embargo, la inesperada tragedia sacudió el salón en medio de la madrugada.

Alrededor de las dos y treinta, una descomunal explosión resonó en todo el hotel, transformando la alegría en caos y terror.

El humo se apoderó del ambiente, los vidrios se rompieron en mil pedazos y los restos de cuerpos humanos dejaron enmudecidos a todos los presentes.

Pero ¿Quiénes eran los responsables de este espantoso acto?

Pues resulta que los Arellano, al enterarse de la presencia de Ismael en la fiesta orquestaron un siniestro plan para mandarlo para el otro lado.

Enviaron a Guillermo Gómez y Marcial González, quienes se estacionaron frente al hotel en un imponente Gran Marquis, el cual iba cargado con C4.

Pero la ironía del destino jugó en contra de sus oscuros propósitos.

La detonación se produjo antes de tiempo, llevándose consigo a los dos ocupantes del vehículo, así como también a otras cinco personas inocentes.

Y a pesar del caos y la destrucción que los rodeaba, Ismael logró salir ileso del ataque. LV

El Turno del Rey Zambada

Tras varios meses, le tocó el turno al hermano menor de Ismael, Jesús Zambada alias el rey.

El rey vivía en la Ciudad de México y una tarde cuando se encontraba realizando unas compras un grupo de hombres lo interceptó y comenzaron a jalar el gatillo.

Una de las ráfagas le rozó la cabeza y lo tumbó al suelo, pero por fortuna nunca perdió la conciencia y como pudo, se levantó, se echó hacia atrás, desenfundo su escuadra y comenzó a repeler a sus atacantes, quienes estaban estupefactos porque pensaban que ya lo habían mandado para el otro lado.

Lo que los hombres de los aretes no sabían, era que el rey se caracterizaba por su sangre fría y su fiereza y por nunca huir ante nada ni nadie ni siquiera cuando la ocasión lo ameritaba.

Con su puntería certera, el rey logró herir a uno de ellos, quien gritaba desesperadamente que lo sacaran de allí.

Finalmente, los hombres decidieron huir y fue en ese momento que el rey se dio cuenta de que tenía una zanja en la cabeza.

El Fin de una Familia

En vista de lo ocurrido con su hermano rey, Ismael decidió enviar a su hijo a Quintana Roo para que viviera con su hermana mayor María Teresa y su cuñado Javier Díaz, hijo del famoso narco Baltazar Diaz alias el Balta.

Pero en el año 1996, luego que le dieran piso a su cuñado Javier y en vista de que la situación con los aretes estaba muy fea, El Vicentillo regresó a vivir a Culiacán ya que su padre quería tenerlo cerca de él.

Por varios años permanecieron uno al lado del otro, hasta que en 1999, Vicente se fue a vivir a Barcelona y en el año 2000 se fue con su esposa a Canadá, hasta que los aretes dieron con su paradero y decidieron regresar a México.

 Ese mismo año, los Arellano darían otro devastador golpe, esta vez del lado de Leticia Ortiz, con quien Ismael tenía dos hijos llamados Serafín y Teresa Zambada.

La mujer fue al carnaval de Mazatlán junto a sus hijos, sus hermanos, sus tíos y sus padres.

Se encontraban disfrutando de una alegre comida en un restaurante cuando se percató que uno de sus hijos tenía una erupción en la piel y lloraba desconsoladamente.

Preocupada, Leticia decidió regresar a Culiacán junto a sus hermanos para llevar a Serafín al médico y cuando regresaba a su casa por la noche, recibió una noticia que la dejó totalmente paralizada.

Los aretes habían detectado a sus padres y a sus tíos en Mazatlán y decidieron mandarlos para el otro lado por el simple hecho de estar relacionados con Ismael.

La mujer se sentía culpable y cayó en una profunda depresión, además de padecer también delirio de persecución.

Así que, buscando una mejor calidad de vida, tomó la audaz decisión de mudarse a los Estados Unidos junto a sus dos hijos.

El Fin de la Guerra ¿ Ó no?

El tiempo siguió pasando y los aretes continuaban dando de baja a trabajadores y gente cercana al MZ.

Pero para él, eran cosas menores, siempre y cuando nadie le tocara un pelo a Vicente, la luz de sus ojos y su alter ego.

Hay un famoso dicho que dice “El que ríe de último ríe mejor” y en esta historia el mayo fue a quien le tocó reír de ultimo.

En el año 2002, el mon tenía conocimiento de que Ismael estaría en el carnaval de Mazatlán, así que él mismo decidió tomar cartas en el asunto e ir por su propia cuenta a borrarlo de una vez por todas.

Por su parte, Ismael y Joaquín, quien se había escapado del bote un año antes, tenían conocimiento de los planes del mon y entonces Guzmán envió a varios uniformados que estaban bajo sus ordenes a que lo interceptaran una vez llegara a Mazatlán.

Los hombres al servicio de los sinaloenses localizaron al mon, pero este intentó escapar, sin embargo, no tuvo éxito ya que fue borrado cuando una de las ráfagas de los uniformados lo alcanzo en el cuello.

En palabras del propio Benjamín, días antes del suceso le dijo a su hermano que no fuera a Mazatlán, porque las cosas estaban calientes con los de Sinaloa.

Pero aun así no le hizo caso y fue la única vez en su vida que lo desobedeció.

Y tan solo un mes después, le tocaría el turno al min, cuando los uniformados le pusieron los ganchos en su propia casa.

Con esto, los de Sinaloa se atribuyeron la victoria y al mismo tiempo comenzó el declive de la organización de los aretes.